Melvin el elefante desnutrido

A pesar de las lámparas de halógeno que la iluminaban, una atmósfera obscura reinaba en la sala de juntas. El Licenciado Cornelio Fleiss -CEO- había convocado la reunión desde temprana hora y no habían podido terminar. Daban ya las 7:00 pm y en la cabecera parpadeaba una presentación de Powerpoint donde se veía una línea descendente en las ventas. Despeinados y desaliñados, los altos ejecutivos del corporativo Kellogg’s trataban de encontrar una solución a la clara problemática que tenían enfrente.

-Tal vez lo que pasa es que el producto es demasiado chocolatoso. -Comentó el Ing. Antoine Frost, Director de Producción.

-No mames Tony -contestó Diego M. Ranalli, Director de Ventas.  -el indicador de chocolatismo es el correcto. Evidentemente el problema es que el mercado ha cambiado y necesitamos renovar la imagen del producto.

-Estoy de acuerdo con Diego -Puntualizó el Lic. Fleiss. -Definitivamente el producto necesita un cambio de imagen. Sam, ¿Qué dice la investigación de mercado?

Desde luego, como en todas las empresas, la única mujer en la sala tenía que ser la Jefa Senior de Marketing Global (el hecho que fuera la única ejecutiva sin cargo de Dirección es un misterio: ¿será porque era mujer o porque era de Marketing?).

-Como bien menciona Diego, las encuestas revelan que los padres de familia le dan un 8.9 al nivel del chocolatismo. -Afirmó Samantha Loops. Sin embargo, la imagen del producto tiene una calificación de 7.9.

-¡Pero eso ya lo sabíamos! -Gritó furioso el Lic. Fleiss – ¿Qué soluciones nos da ese estudio que nos costó tan caro?

-Pues… una señora en Tequisquiapan mencionó que no compraba el producto porque siempre se le rompía la ceja de la caja y luego no lo podía cerrar. Nos calificó todo con «0». -Contestó temerosa Samantha.

-¡PUTAMADRE! -Exclamó iracundo el CEO.

Como en la mayoría de los casos, el estudio de mercado sólo confirmó algunas creencias que ya se tenían, pero resultó poco efectivo para brindar soluciones. Cabe destacar que el cuestionario, el estudio y su correspondiente presentación la hizo una agencia externa, la cual poco conoce de las operaciones de la empresa y mucho menos de sus áreas de oportunidad. Los directivos de las áreas no se involucraron en ningún momento y la investigación realizada fue un mero trámite obligado por el ISO nueve mil dosmilquince ochocientos dieciséis -slash- setenta y cuatro, que es el que rige todas las operaciones de los cereales de arroz inflado y no inflado con cubierta de chocolate obscuro y blanco.

-La mentalidad del nuevo milenio es diferente  -Por primera vez en toda la tarde habló Pop Raize, Director de Recursos Humanos -en la actualidad las personas están más preocupadas por su apariencia física, por estar saludables y lucir mejor. En Recursos Humanos nos hemos esforzado por fomentar las actividades deportivas y enfocar a nuestro personal a reducir tallas, pues está bien comprobado que…

-¿Quién chingados invitó al de Recursos Humanos? -Cuchicheó en voz aparentemente no tan baja el Ing. Frost.

-¡FROST!

-Perdón Licenciado.

-Déjalo hablar. Continúa Raize, por favor…

-Pues lo que pienso Licenciado, es que la imagen de gordura no va con la mentalidad de los padres de ahora. Ciertamente poner a un elefante como embajador de la marca es una tontería.

-¿Están hablando de Melvin? Exclamó Samantha. ¡Están locos! ¡No podemos cambiar a Melvin! Los estudios revelan que el 95% de los encuestados conocen a Melvin y lo identifican con los Choco Krispis.

-Tiene razón, jefe -dijo Ranalli – Quitar a Melvin sería una mala decisión. Quizá se pueda hacer algo más para satisfacer a todos…

Y así, después de 2 cafeteras, 3 paquetes de galletas, 8 botes de agua y 11 horas de junta, se decidió que lo mejor para incrementar las ventas de Choco Krispies sería diseñar un nuevo elefante que, en contra de todas las leyes de la naturaleza y la física, fuera flaco.

melvin

¿Fue una buena decisión?

Es difícil saberlo. Lo cierto es que el nuevo marketing nutricional se está enfocando en la creciente obsesión de los consumidores por estar «fit». Lo que quizá olvidaron es que el usuario final de este producto -los niños- no le interesa.

Santa
A los niños no les interesan los problemas de obesidad en el mundo.

Probablemente la justificación para este cambio anti-natura a la figura de un elefante delgado, es que el tomador de decisión de la compra es el adulto -quien tiene el poder adquisitivo-; y los adultos están muy preocupados por la salud de sus hijos. Sin embargo, nunca hay que olvidar que en muchos casos, existe un elemento adicional en la toma decisión: el influenciador.

El influenciador de compra no necesariamente es siempre el tomador de decisión. En este caso, quien toma la decisión de compra del cereal es el padre de familia, pero es el niño quien «influye» activamente en la decisión. Ultimadamente, no importa si los padres deciden comprar un producto o no, si al final el niño no lo consume, la recompra será poco probable.

Evaluación Final

Producto: 10.0 ¡Choco Krispis!

Precio: 9.0 Definitivamente la estrategia de precios es la correcta, sin embargo las crecientes marcas propias y productos similares a precios más económicos deben haber causado mella en las ventas del producto. A pesar de esto,  no creo que sea algo que deba preocupar demasiado a los ejecutivos Kellogg’s.

Plaza: 10.0 Sin lugar a dudas, la distribución de los productos de la empresa es sumamente efectiva llegando a prácticamente todos los canales del segmento.

Promoción: 7.0 Hablando particularmente sobre la imagen bizarra del nuevo Melvin, creo que no debe representar ningún tipo de problema para las ventas del producto, sin embargo quizá se realizó un gasto innecesario en la renovación de la mascota. La verdad es que si el objetivo era que los padres pensaran que el producto era «más saludable» porque el elefante ya no es gordo, tal vez debieron haberlo planeado mejor. No puedo evitar pensar que el elefante flaco es menos saludable por algún tipo de desnutrición. ¿Será porque comer Choco Krispis en exceso le causó un trastorno alimenticio?

PROMEDIO: 9.0 Licenciado Fleiss: usted no tiene nada de qué preocuparse. No importa cuántos Quakers y barras energéticas aparezcan en el mercado, al final los niños siempre serán seducidos por los cereales azucarados. Mejor invierta sus esfuerzos de marketing en ponerle más juguetitos sorpresa in-pack a sus productos y regrese a Melvin a su dieta habitual. Después de todo un elefante gordo es un elefante feliz.

San Barr y el uso incorrecto de los flyers

Hace un par de semanas pasé por un parque y me encontré con un montón de flyers tirados. Desafortunadamente no pude tomarle fotografía para compartirla con ustedes, pero me dejó pensando en lo inútil que en ocasiones resulta éste recurso publicitario. Afortunadamente, este fin de semana me llegó este horripilante intento de flyer y pensé: Esto lo debe saber el mundo.

Marketing termino medio

San Barr Carnes Selectas es una empresa regiomontana que comercializa carne desde hace 17 años. Forma parte del «Grupo San Barr» que además de San Barr Carnes Selectas, no tengo idea de qué otras empresas lo conforman. Lo cierto es que a diferencia de los grandes jugadores de carnicerías en la ciudad (Carnes Finas San Juan, Carnes Ramos, Cárdenas, Ribhaus, etc.), San Barr se ha quedado corto en publicidad y comunicación, quedando relegado a una posición secundaria.

Sólo hace falta una rápida búsqueda en Google para descubrir que en San Barr son bastante tacaños en cuanto a publicidad. Lo primero que podemos ver es que si queremos buscar información de la empresa vamos a batallar pues ni siquiera tienen página web (tip para los coyotes de dominios: http://www.sanbarr.com.mx está libre). San Barr le ha apostado únicamente a su página de Facebook (Hint: las páginas de Facebook son gratuitas), en la que publican de manera regular y cuenta con poco más de 4,000 likes. También vemos que le han dado vueltas a las mismas ocho fotos de productos varias veces en su página. Es evidente que alguien en alguna ocasión logró convencer a Don Mequiades Barr de contratar UNA sesión de fotos de productos y desde entonces no han podido volver a convencerle. Entre los pasillos de las cámaras refrigeradas, se rumora que Don Melquiades aún se arrepiente de haberle pagado tanto dinero a esos hippies por tomar unas cuantas fotos con sus «aparatejos modernos».

Tan repetidas están las fotos que con ellas armaron un video de lo más depresivo, mal editado y desabrido posible:

¿Lo vieron? ¿Vieron las mismas fotos de la página en forma de presentación? ¿Notaron que la música se corta abruptamente? ¿Qué me dicen de la tipografía? ¡Es tan malo que no sabría ni por donde empezar a criticarlo! Lo que sí podemos asegurar es que ese video no fue hecho por profesionales o por alguien que sepa siquiera algo de videos. Desde luego, el Señor Barr no iba a pagarle a un montón de comunistas para que le grabaran un video con propaganda roja subliminal.

La carnita

Una vez establecido que la tacañería es una de las características del negocio, entonces no nos sorprende tanto el flyer, el cual por cierto, también está reciclado en la página de Facebook:

San Barr
«¿OTRO diseño? ¿Acaso crees que soy un judío ricachón? ¡Aprende a ahorrar unos centavos y usa la misma promoción del mes pasado!» -Don Mequiades Barr

El flyer (o volante para los mexas), no es más que un trozo de papel, generalmente de media carta, que contiene un mensaje publicitario y se entrega de manera más o menos indistinta a un grupo determinado de personas. Es uno de los recursos más económicos y sencillos para comunicar nuestro mensaje a los clientes potenciales.

¿Funciona el flyer?

Vamos a hablar sin rodeos: El volanteo (reparto de flyers) se paga por número de volantes entregados y las personas a cargo de repartir los volantes quieren terminar cuanto antes. Tenemos que estar conscientes que algunos cientos de volantes terminarán tirados en un bote de basura sin siquiera llegar a su destino. Otra técnica común entre los volanteros es entregar 2 o más flyers a la misma persona. ¿Les ha pasado? ¿Les han entregado 5 volantes en un crucero? No es para reforzar 5 veces el mensaje, es porque el pobre chamaco que está repartiendo ya tiene 4 horas bajo el sol entregando papelitos y ya se quiere ir a su casa.

Adicionalmente, al entregar indiscriminadamente los papeles, muchos de los receptores de al información ni siquiera son el mercado meta. Hay otros cientos de factores que evitarán que el mensaje del flyer llegue a nuestro receptor, personalmente mi favorito es la sobre-saturación: recibimos tanta comunicación a lo largo del día, que llegar a casa y encontrar un montón de volantes tirados frente a la puerta, provoca más repudio que ganas de comprar. En la mayoría de los casos, el flyer termina en la basura sin ser leído siquiera.

San Barr 3
¿No hay nadie en casa? PERFECTO, aquí le dejamos unos 7 volantitos en el suelo pa’ que compre mucho.

Es por ésto que como regla general, el volanteo tiene entre 0.5% y 1% de respuesta. Osea, por cada 10,000 flyers que se repartan, tendremos menos de 100 personas que «respondan» a nuestro mensaje. Pero esto tampoco quiere decir que esas 100 personas se conviertan en clientes, la «respuesta» puede ser una visita o una llamada telefónica.

Hay muchos factores que pueden influenciar la respuesta a una campaña de volanteo, pero para tratar de hacerlo lo más efectivo, un flyer debe:

  • Ser llamativo y destacar del resto
  • Ser muy visual (poco texto)
  • Dar un mensaje concreto
  • Repartirse geográficamente cerca de donde se encuentra el negocio.
  • Usarse para comunicar aperturas de sucursales, introducción de nuevos productos, o comunicar ofertas / promociones especiales.
  • De ser posible, incluir descuentos especiales o cupones por mencionar el flyer para medir su efectividad.

¿Cuántos de éstos puntos se respetaron en éste flyer?

Flyer2
«¿Colores? ¿Qué clase de despilfarro es ese? ¡Las letras se leen exactamente igual en negro que a color!» -Sr. Barr

Al final del día, siempre será mejor hacer algo (aunque sea un flyer pinche), a no hacer nada; sin embargo, es necesario echarle una pensada y ver la mejor forma de invertir nuestro dinero para que aunque la inversión sea pequeña, sea en verdad redituable.

Evaluación Final

Producto: 6.5 Pasa, pero aún se encuentra muy por debajo de sus competidores principales.

Precio: 5.5 Reprueba. No entiendo la política de precios: maneja precios premium pero por un producto y marca poco conocida.

Plaza: 5.0 Sólo tres puntos de venta en la ciudad localizados en avenidas secundarias.

Promoción: 1.0 Súper reprobado. Le damos un punto por el correcto uso del logo y las fotos profesionales, pero lo castigamos por esa horrorosa impresión en couché b/n de 100 g. ¿En verdad valen tan poquito sus clientes?

PROMEDIO: 4.5 Pónganle orejas de burro y que  escriba 500 veces en el pizarrón: «No debo pichicatear con los clientes.» Si San Barr pretende entrar a la Universidad Bovina con La Ramos y San Juan, deberá invertirle más a su comunicación o de lo contrario terminará compartiendo mercado con la carnicería de la esquina.

El triunfo
Carne 100% pura de res