Copycat Packaging: La cruel estrategia de engañar al consumidor

Clásico: Llegas a tu casa del súper. Estás desempacando y ¡Sorpresa! Descubres que compraste una bolsa de Topitos en vez de Doritos. ¿Cómo carajos pasó esto?

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Empaque rojo. Letras blancas. Triangulitos de maíz con jalapeño y queso. Los dos terminan con «itos» 
¡Felicidades amigo! Acabas de ser otra víctima del Copycat Packaging.

Colgado del éxito

El copycat packaging es la estrategia de diseñar el empaque de un producto para que se asemeje lo más posible al de un competidor (usualmente el líder del segmento). El objetivo de ésta estrategia es «confundir» al consumidor distraído para que compre un producto creyendo que compra el original.

Al hacer esto, nos ahorramos todos los costos publicitarios y de comunicación. Es más, una buena estrategia de copycat puede lograr conseguir un porcentaje de participación casi instantáneo para nuestro producto. Básicamente estamos dejando que el líder haga todo el trabajo duro y nosotros nos estamos «colgando» de su éxito.

¿Funciona?

¡Claro que funciona! Muchas de las marcas propias (véase las marcas del supermercado) adoptan este tipo de estrategia para cortar costos y reducir el precio de sus productos.

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Shhh… déjate llevar…
Sin embargo, como todas las estrategias de marketing, hay algunas consideraciones que hay que tomar, por ejemplo:

  1. No copiarse demasiado. Las empresas (como los marinos) odian a los polizontes y no están dispuestos a darles viajes gratis al éxito a nadie. Al tratar de copiar a un competidor líder en el mercado hay que ser muy cuidadoso de no infringir leyes de copyright o de lo contrario habrá que enfrentarse a una batería de abogados y demandas que podrían arruinar a un empresario inexperto.
  2. Ofrecer un buen producto. Un consumidor podrá ser engañado una vez, pero no le vuelve a pasar. Si nuestro producto es de baja calidad, ese cliente no sólo no volverá a comprar nuestro producto sino que se encargará de alertar a quienes lo rodean de no caer en el mismo error.
  3. Compensar al consumidor con un precio más competitivo. Si nuestro producto es similar, tiene una calidad igual o mejor a la de la competencia y ADEMÁS tiene un precio inferior, seguramente el consumidor nos considerará nuevamente al momento de la recompra.
  4. Estaremos siempre a la sombra del líder. Al hacer Copycat Packaging nos convertimos en un parásito de la marca principal. Nuestra marca está condenada a no tener identidad propia y le sería imposible sobrevivir por sí sola. Todo es cuestión de balance: si le robamos demasiada participación de mercado a nuestro «anfitrión», se reducen sus márgenes por lo que se reducen sus esfuerzos publicitarios que se traduce en una reducción de demanda y al final todos pagamos las consecuencias.
  5. Siempre seremos «la copia» y nuestro consumidor lidiará inconscientemente con el hecho de estar comprando algo «pirata». ¡Buena suerte cuando lleves esos Topitos a tu próxima fiesta! (¡qué vergüenza!)

¿Es ético?

NO

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¡Diseñen su propia estrategia de marketing, tacaños de mierda!